Para descubrir nuestra verdadera identidad y potencial, es necesario ir más allá de los roles que jugamos en el día a día y admitir nuestras sombras y emociones más profundas.

El proceso del crecimiento personal se produce tanto interna como externamente. Para ese crecimiento interno, se necesita tanto la proyección de objetivos y metas hermosas y armónicas como el reconocimiento de aquellas facetas de nosotros mismos que, para la moral inculcada por los familiares y círculo social, han sido consideradas negativas y dignas de omitir. Estas facetas relegadas de nuestra consciencia pertenecen al mundo de la sombra personal.

En una manera sencilla de verlo, cuando una sombra se forma, es debido a que algo está bloqueando la llegada de luz a dicha área, ya sea física o algún aspecto de nuestra identidad. Es importante observar que es natural la existencia de sombras en el día a día, pues el sol y la luz no siempre están en el cenit (simbolizando al Sol y su luz como la luz de la conciencia individual). Sin embargo, cuando el ego y el orgullo impiden la llegada de la luz a determinadas zonas, llegan los problemas pues dicha sombra que merecía nuestra consideración como parte de nosotros mismos, empieza a reducir nuestra paz emocional y volcarse en contra.

En el campo de la psicología, específicamente en la psicología profunda de Carl Jung, se utiliza con frecuencia este término de la sombra, y dicho autor, entre otros colaboradores, llegaron a delimitar este concepto y expusieron el cómo manejarla de forma práctica. La sombra de nuestra identidad se forma cuando aquellas facetas que por naturaleza nos corresponden como individuo, las dejamos de aceptar y empezamos a hacerle omisión, como si no existieran o fueran destructibles. El ego hace creer que en realidad es así, pero esto realmente deja un impacto en nuestra fluidez emocional, nuestras capacidades mentales y en la salud física. El contacto con nuestra propia alma se distorsiona y es más fácil caer en las ilusiones de la vida y el sufrimiento crónico, a través de hábitos y actitudes (mecanismos de defensa) diseñadas para mantener la ignorancia hacia el propio ser.

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Nacimiento de la sombra

Estos bloqueos son generados, en su mayoría, durante la gestación y en los primeros 7 años de la infancia. Durante la gestación se producen aquellas sombras de raíz genética y fisiológica, en respuesta a la salud y calidad de vida del padre y principalmente de la madre, pues la salud de la misma repercutirá directamente en la salud de los óvulos y en el desarrollo del feto. Hay que recordar que para que la salud o la desarmonía esté presente en la madre y en el padre, es necesaria la existencia previa de tales sombras producto de las dualidades internas por reconocer en ellos, sino no habría sufrimiento.

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Aquellos desperfectos que corrompen el equilibrio del nuevo ser es lo que usualmente suele llamarse karma, que no implica sólo algo espiritual sino también en su manifestación fisiológica y genética, que puede tener como efecto malformaciones y predisposiciones al estrés crónico y enfermedades sistémicas en el recién nacido, que perturbarán su salud integral.

Aprende aquí las distintas formas de dejar huella en otros y, especialmente, en las nuevas generaciones.

Una vez los pequeños nacen y comienzan a crecer, los hábitos de la madre y el padre en relación al tiempo compartido con él, la lactancia (calidad, extensión en el tiempo y frecuencia), el contacto físico frecuente y un medio pacífico serán determinantes. Por ejemplo, la relación con la madre y el pecho materno, podrá relacionarse con la seguridad que tenga el niño de que será proveído y abundante durante su vida, o que pase su vida buscando enriquecerse para llenar tal vacío interno. También se ha comprobado que la falta de tiempo compartido, especialmente con la madre, durante los primeros 2 años por períodos mayores a 6 horas induce a desajustes del sistema nervioso que predispondrán al niño al nerviosismo y a la ira.

Un vez crecen y los niños comienzan a tener conciencia de sí mismos y la diferenciación con respecto al otro, aprenden las normas y costumbres que le permitirán adaptarse al mundo que le rodea, y para lograr tal adaptación necesita en la mayoría de los casos, sacrificar parte de su integridad como alma y con ello cede a la formación de máscaras y de la sombra personal. Aunque los padres traten de ser más o menos efectivos y multiplicadores de felicidad y logren serlo, es muy difícil que no exista alguna escisión así sea leve en el desarrollo del sujeto, pues éstas condiciones son necesarias para el alma, que ha encarnado para aprender y evolucionar (especialmente durante este vertiginoso cambio de Era).

Esta capacidad de ‘multiplicar la felicidad’ obviamente no significa complacer siempre los caprichos del infante, sino ser ellos mismos en todo momento y que vivan en armonía con sus emociones, pues los niños aprenden más del ejemplo que de la palabra. Otra fuente de presión ante la expresión de la identidad del pequeño es cuando los demás les inculcan sueños ajenos, ideales sobre sí mismos que pueden perturbar el camino al verdadero propósito del Ser que ha nacido. Esto produce dualidad interna al no saber a cuál complacer y con ello, otra sombra más. Sin embargo, de los caminos erróneos también se pueden aprender, siempre y cuando recuerdes tu propósito original.

Para desafíos relacionados al encuentro de tu sombra personal ante los cuales necesites ayuda, debes conocer las importantes diferencias entre el coaching y la psicoterapia.

La sombra que nace en la relación con la madre

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El vínculo con la energía femenina a través de la madre, otras mujeres importantes durante la primera infancia e incluso la madre tierra, tienen su principal influencia en los siguientes aspectos:

  • Inteligencia emocional e intrapersonal: Una cualidad femenina presente tanto en hombres como en mujeres es la capacidad de escucharse a sí mismo/a y tomar actitudes preventivas sobre la salud y el bienestar, no por evitar arriesgarse (buscado por la masculinidad) sino por mantener una comunión que permita un sano juicio de las acciones que se realizan. Asímismo, poder escuchar la propia alma y dejar admitir emociones guardadas, especialmente la tristeza, el amor y a veces la alegría.
  • Relaciones sociales: Derivada de la inteligencia emocional nace la empatía que puedes tener hacia las otras personas y la capacidad de abrirte en ambientes sociales, ya sea ante un grupo reducido o a grandes masas. Depende de cada alma en qué condiciones se siente más cómodo, pero lo importante es que esté siendo sincero consigo mismo y genuino en la situación en la que se encuentre.
  • Relaciones de pareja: en esta esfera de nuestra vida es donde más fácilmente aflora nuestra sombra y conflictos internos. La fidelidad e infidelidad de un hombre estará marcada por la relación con su madre y/o figura femenina importante de su crianza. para una mujer, la referencia que su madre aporte será determinante en el respeto que se dé a sí misma dentro del vínculo amoroso.
  • Alimentación y hábitos orales: El aspecto de la alimentación, y específicamente la relación del sujeto con la comida, son aspectos que se ven directamente influenciados por la relación con la madre. De la misma manera en que alguien rechaza la energía femenina y la imagen de la madre, así atacará su cuerpo físico ya sea a través de la obsesión con la propia imagen, con la alimentación, o su extremo contrario: el absoluto descuido y/o la ingesta sin escrúpulos y desorganizada de comida y uso de otros vicios orales.
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La sombra en la relación con el padre

  • Abundancia: Si bien la madre y la madre tierra es aquella que nos provee el alimento y el sostén, la energía masculina es la que permite la manifestación de la riqueza, pues es la que proyecta y ‘caza’ las nuevas oportunidades que abren los nuevos horizontes al ser y a la familia. Aprende trucos sobre la abundancia aquí.
  • Determinación y toma de decisiones: ¿eres una persona que es segura de lo que decide y asume sus consecuencias? De no ser así, la relación con la figura masculina debe observarse, pues las polaridades en la vida siempre existe y en nuestro libre albedrío somos capaces de decidir, pero debemos concretar dichas decisiones y confiar en nuestra intuición para seguir adelante.
  • Ateísmo y confianza en la conciencia suprema: Sin colocarnos en contra o a favor del ateísmo o alguna religión, los estudios de perfiles psicológicos comprueban que la grandísima mayoría de ateos esconden un férreo rechazo a la imagen del padre biológico y/o de vida.

madres y padres responsable bioneuroemocionConclusión

La sombra se respeta

El proceso de auto-descubrimiento de cada ser humano es único. La iluminación de la sombra personal es un paso fundamental en la trascendencia el ser, y dicho contenido al haberse mantenido oculto a la luz acarrea muchas posibles sorpresas para el individuo. Sin embargo, cada alma debe dar el primer paso a afrontar ver tales profundidades de su alma y si como terapeuta, amigo o maestro vas a acompañar a alguien en dicho proceso, debes permitir que quien se sumerge al desafío vaya a su propio ritmo. Algunas sombras se esclarecen ante la luz y la fuerza de voluntad par el cambio, mientras que otras simplemente nacen con nosotros y es parte del despertar del amor hacia nosotros mismos el aceptarlas más allá de los prejuicios para poder ser feliz.

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