¿Estas embarazada? ¿Y si prácticas yoga?

Durante el embarazo, contra lo que muchas personas piensan, es posible practicar Yoga. Es fundamental, eso sí, contar con orientación profesional que guíe nuestros ejercicios, para no dañar al bebé ni incurrir en alguna lesión muscular o de otro tipo que nos suponga alguna contrariedad en el periodo de gestación.

Muchos expertos nos animan a dividir el proceso en tres partes diferenciadas. Justo en los tres trimestres de que consta el embarazo. Así, en el primer período, lo aconsejable es que la madre en ciernes  practique asanas bien sentada, bien tumbada y ¿por qué? Principalmente porque hay que evitar posturas que nos fuercen a inclinar nuestro tronco. Si acaso, se pueden practicar, pero intentando evitar cualquier presión sobre el vientre.

Es importante constatar que estos primeros meses de embarazo suelen traer ciertas consecuencias no muy agradables. Sí, hablamos de náuseas, mareos, malestar, cansancio eterno… Y, aunque no siempre: insomnio, estreñimiento… Ante todas estas circunstancias, muchas de ellas inevitables, el Yoga es una herramienta más que útil para no solo aliviarnos físicamente, sino y lo más importante, si cabe, a nivel mental. La relajación mental y la meditación no pueden ser negativas ante uno de los momentos más importantes de nuestra vida.

Otros expertos en la materia no estigmatizan a aquellas mujeres que practican Yoga de manera habitual,  que sigan realizando los ejercicios que acostumbraban, eso sí, y fundamental, con todas las precauciones posibles y alguna más…

Sin embargo, cada vez es más habitual leer que, durante el primer trimestre de embarazo, lo recomendable es que durante ese periodo solo se practiquen ejercicios relacionados con la respiración.

Llegadas al segundo trimestre, hay que tomar muchas más precauciones. Evitaremos, de esta forma, posiciones  que conlleven torsiones, posturas forzadas. Incluso, posiciones que nos obliguen a estar de pie durante mucho tiempo, no se recomiendan.

En la semana vigésimo octava, llegadas ya a la fase final del embarazo, cualquier precaución, es una obviedad, pero hay que apuntarlo. Apenas, posturas como la de ‘el gato’, en todas sus variedades, es posible practicar.

La posición cómoda, con el brazo estirado, con la espalda arqueada, aliviará muchos de nuestros dolores.

También aquellos ejercicios que faciliten el camino a la vida a nuestro bebé. Aquellas posiciones que nos lleven a situarnos de cuclillas, una postura que prepara la pelvis para ese momento tan grande.

Y, ya sabes, si necesitas consejo u orientación sobre la práctica del Yoga para embarazadas, puedes consultar con nuestros expertos. La primera clase es totalmente gratuita.

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